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La propuesta se reenvía
Llega a personas que no estuvieron en la reunión, en una copia que usted ya no controla.

Sala de venta digital · En su dominio, con su marca
Cada cliente entra por un enlace a su sala privada: la propuesta, el plan de trabajo, el modelo 3D, la firma y la agenda, con su marca. Usted ve quién entra, qué abre y dónde se detiene.
01 · Instrumento de medida de una venta
No promete. Mide.
Para el ciclo de venta de la empresa técnica
02 · Entre la propuesta y la firma
Usted envía la propuesta en PDF. Alguien la reenvía a tres personas que usted no conoce y, once días después, vuelve convertida en una pregunta sobre el precio.
La venta existe. Lo que le falta es un sitio único.
01
Llega a personas que no estuvieron en la reunión, en una copia que usted ya no controla.
02
Alguien relee cuatro veces la página de precios. El anexo técnico se queda sin abrir.
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Llevan decidiendo desde el primer reenvío, en conversaciones a las que usted no asiste.
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Sin saber qué ha pasado dentro, la siguiente llamada se decide por intuición y por calendario.
03 · La sala
Una dirección por cliente, con su marca y en su dominio. Dentro está todo junto: la propuesta que se configura, el plan de trabajo, el modelo 3D, la firma, la agenda y la conversación. La decisión se toma dentro de la sala.
Propuesta interactiva. El alcance se ajusta delante del cliente y el total se recalcula al momento. La versión que acepta es la que firma; lo estimado se llama estimado.
04 · El panel del vendedor
Al otro lado de la sala hay un panel. Dice quién ha entrado, qué ha mirado y cuánto tiempo ha estado cada persona, con la sobriedad con la que un instrumento da una medida. El panel se lo ordena de mayor a menor atención.
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Cada vista, descarga, reproducción y comentario del lado cliente, con quién y cuándo.
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El tiempo por página, ordenado. La sección donde más se detuvo el comité queda señalada.
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Las llamadas y las notas se resumen solas y quedan junto al resto del historial.
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Permisos por invitado, caducidad del acceso y revocación en cualquier momento.
Actividad en tiempo real. Cada visita se abre para ver en qué páginas se detuvo esa persona.
Resumen de la operación. Quién falta por entrar, qué queda pendiente y cuál es el siguiente paso.
Llamadas y notas. Lo que se dijo por teléfono queda transcrito y enlazado a la misma operación.
Control del enlace. Quién entra, con qué permiso y hasta cuándo. La sala sigue siendo suya.
Preparación de la reunión. El panel resume qué mirar antes de la siguiente llamada.
05 · Dentro de la sala
Las piezas que hoy viajan en adjuntos sueltos viven aquí juntas, siempre en su última versión y con el mismo acceso.
Los pasos acordados hasta la decisión, con responsable y fecha. El cliente marca lo que completa y el avance queda escrito en la sala.
El modelo, el escaneo y el plano de la planta, con su propia navegación. Quien decide ve su instalación, no un folleto.
La conformidad del alcance y el contrato se firman aquí, con el registro de quién firmó y cuándo. El acuerdo termina donde empezó.
Cada pregunta queda pegada al punto de la propuesta que la origina, con la respuesta a la vista de todo el comité.
La siguiente reunión se reserva en la misma pantalla, con la disponibilidad real del equipo.
Planos, fichas y certificados en su versión vigente, con registro de quién descarga cada uno.
La sala se sirve en su dominio, con su logotipo y sus colores. El comité entra en su casa.
06 · La lectura
Marta Ruiz, del comité de Vantia Pharma, pasó catorce minutos y veinte segundos dentro de la sala y vio el 81 % del contenido. Se detuvo en «Precios» el triple que en «Método». Usted entra a la próxima llamada sabiéndolo.
Tiempo acumulado por página · minutos : segundos
Índice: máximo de atención
Lectura literal del panel de la sala de demostración Vantia Pharma. Cada cifra mide una sola cosa: el tiempo que una persona con nombre pasó en una página concreta. El índice rojo marca el máximo de la escala, y ahí empieza la siguiente conversación.
Sala de venta digital
con su marca
Cada acuerdo emite señales mucho antes de firmarse: quién entra, qué abre, cuánto se detiene, con quién lo comparte.
Ormion reúne la venta entera en una sala privada —propuesta, plan de trabajo, modelo 3D, firma y agenda— y le dice qué ha pasado dentro. Esas señales existían desde antes de la primera llamada: faltaba el sitio donde quedaran registradas.
El panel del vendedor dice lo que su cliente hace con la propuesta, con la sobriedad con la que un instrumento da una medida. Toda cifra lleva su origen; lo estimado se llama estimado.
No promete. Mide.
Le abrimos una sala con su marca y su dominio, con una venta real suya dentro. Treinta minutos, y se la queda.